21 agosto, 2008
Las matemáticas.... quien se quedó con mi peso?

Escuché esta conversación entre un señor que compraba y su vendedor.
El comprador dice la frase cliché:
_Las matemáticas no mienten....
Bastó eso para que el vendedor dijera:
_No señor, las matemáticas también fallan, y lo voy a demostrar...
_Tomemos por ejemplo _dijo_ tres personas que van al restaurante y consumen una cuenta de $ 30. Cada una paga su parte, es decir $ 10 al mozo, quien en la caja entrega al cajero los treinta pesos de la cuenta. Pero el cajero dice:
_Estos señores son buenos clientes y merecen un descuento... de... $ 5 y se cobra de $25 y devuelve $ 5 al mozo para que se los retorne a los clientes. Este se pregunta, cómo reparto estos cinco pesos a los clientes.... Después de pensar un rato decide devolver $ 1 a cada cliente ( lo que suma $ 3) y se guarda para si $ 2 y asunto concluido.
Ahora podemos hacernos esta pregunta: Si cada uno de los tres clientes pago diez y se le devolvió uno, quiere decir que solo les costó $ 9 su consumo, y que en total los tres gastaron $27 ¿verdad?... y si sumamos que el mozo se guardó $2 para el …suman sólo $29...
_Acaso no pagaron al inicio $ 10 cada uno y eso sumó $30?.... ¿Quien tiene el peso que falta?
_Las matemáticas no mienten....
Bastó eso para que el vendedor dijera:
_No señor, las matemáticas también fallan, y lo voy a demostrar...
_Tomemos por ejemplo _dijo_ tres personas que van al restaurante y consumen una cuenta de $ 30. Cada una paga su parte, es decir $ 10 al mozo, quien en la caja entrega al cajero los treinta pesos de la cuenta. Pero el cajero dice:
_Estos señores son buenos clientes y merecen un descuento... de... $ 5 y se cobra de $25 y devuelve $ 5 al mozo para que se los retorne a los clientes. Este se pregunta, cómo reparto estos cinco pesos a los clientes.... Después de pensar un rato decide devolver $ 1 a cada cliente ( lo que suma $ 3) y se guarda para si $ 2 y asunto concluido.
Ahora podemos hacernos esta pregunta: Si cada uno de los tres clientes pago diez y se le devolvió uno, quiere decir que solo les costó $ 9 su consumo, y que en total los tres gastaron $27 ¿verdad?... y si sumamos que el mozo se guardó $2 para el …suman sólo $29...
_Acaso no pagaron al inicio $ 10 cada uno y eso sumó $30?.... ¿Quien tiene el peso que falta?
19 agosto, 2008
Desiderata
Escucha entonces la sabiduría del sabio:
“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas,
y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio.
Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir.
Di tu verdad tranquila y claramente;
Y escucha a los demás,
incluso al torpe y al ignorante.
Ellos también tienen su historia.
Evita las personas ruidosas y agresivas,
pues son vejaciones para el espíritu.
Si te comparas con los demás,
puedes volverte vanidoso y amargado
porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú.
Disfruta de tus logros, así como de tus planes.
Interésate en tu propia carrera,
por muy humilde que sea;
es un verdadero tesoro en las cambiantes visicitudes del tiempo.
Sé cauto en tus negocios,
porque el mundo está lleno de engaños.
Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar;
mucha gente lucha por altos ideales
y en todas partes la vida está llena de heroísmo.
Sé tu mismo.
Especialmente no finjas afectos.
Tampoco seas cínico respecto al amor,
porque frente a toda aridez y desencanto,
el amor es tan perenne como la hierba.
Acepta con cariño el consejo de los años,
renunciando con elegancia a las cosas de juventud.
Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia,
pero no te angusties con fantasías.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Más allá de una sana disciplina,
sé amable contigo mismo.
Eres una criatura del universo,
al igual que los árboles y las estrellas;
tienes derecho a estar aquí.
Y, te resulte o no evidente,
sin duda el universo se desenvuelve como debe.
Por lo tanto, mantente en paz con Dios,
de cualquier modo que Le concibas,
y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,
mantente en paz con tu alma
en la ruidosa confusión de la vida.
Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos,
éste sigue siendo un hermoso mundo.
Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.
11 agosto, 2008
Lamentaciones de un pelo de culo de mujer

Julio Verne – 1854
I
Es duro cuando sobre la Tierra
En felicidad se ha vivido
Morir triste y solitario
Sobre las ruinas de un viejo culo.
Hace un tiempo en un bosque virgen
Fui plantado sobre la ladera
Que un puro hilillo de orina salpica
Y algunas veces un hilillo de sangre.
II
Entonces, en este soto salvaje,
II
Entonces, en este soto salvaje,
Los pelos brotaban por los surcos
Y bajo su virginal sombra
Pasaban algunas felices ladillas.
¡Destino fatal! un dedo núbil
Una tarde por allá extravió su rumbo,
Y con su móvil falange comenzó a
Frotar, raspar y laborar...
III
Después del dedo, el pene le sucede,
III
Después del dedo, el pene le sucede,
Y, en sus apetitos ardientes,
Convocando a la lengua en su ayuda,
nos desgarra con sus ávidos dientes.
Vi irse nuestros despojos
Sobre el flujo de las pasiones,
Que toma su fuente en los testiculos
Y va a perderse en la vulva.
IV
¡Ay! la espina está debajo de la rosa,
IV
¡Ay! la espina está debajo de la rosa,
Y así debajo del placer,
Pronto al borde del osteoma
Los chancros vinieron a desarrollarse.
Y los inhumanos condilomas
Se dibujan por todos los caminos:
En el departamento de la ingle
brincan los jóvenes potros.
V
Pero si el pasado fue propicio,
V
Pero si el pasado fue propicio,
¿Por qué soñar con el futuro?
¿Y que importa la blenorragia
Cuando queda el recuerdo?
¿No he visto todos los prepucios
Tener en nuestro terreno libre acceso?
¡Aun cuando fuesen rusos,
Sobre todo cuando eran franceses!
VI
Cubrí con mi amistosa sombra
VI
Cubrí con mi amistosa sombra
La jineta del escolar,
El miembro de la Academia,
Y el arma del carabinero;
Vi al fosfórico anciano
En un esfuerzo muy breve,
Cargar con su descarnado dardo,
Sin llegar a descargar...
VII
Vi... pero el terrón desierto
VII
Vi... pero el terrón desierto
Sin más flujos ni reflujos,
Y la matriz muy abierta,
Espera vanamente el pene erecto.
Perdí, hace un año,
A mis compañeros, ya muy viejos,
Y mis bellos pelos del perineo
Han desaparecido en diferentes lugares.
VIII
En los labios de las jóvenes doncellas,
VIII
En los labios de las jóvenes doncellas,
Crezcan en paz, pelos ingénuos,
Adiós, mis primos de las axilas,
Adiós, mis hermanos del ano,
Esperaba, en la última hora,
Ahogarme en el agua de los bidés,
Pero habito en un culo
Que ¡ay! no se ha lavado jamás.
IX
Había hablado ya durante mucho tiempo,
IX
Había hablado ya durante mucho tiempo,
Cuando un viento vivo y precipitado,
Ruidoso, pero no inodoro,
Lo lanzó a la eternidad.
Así, todo regresa a la tumba,
Todo lo que vivió, todo lo que fue,
Así todo cambia, así todo cae,
Ilusiones... y pelos de culo.
La nuerte del pequeño Príncipe

El pequeño Delfín está enfermo, el pequeño Delfín va a morir... En todas las iglesias del reino, el Santo Sacramento permanece expuesto noche y día y los grandes cirios arden para la curación del niño real. Las calles de la vieja residencia están tristes y silenciosas, las campanas no suenan más, los coches van al paso... A los accesos del palacio, los burgueses curiosos miran, a través de las verjas.
Todo el castillo está en conmoción... Chambelanes, mayordomos, suben y descienden corriendo las escaleras de mármol... Las galerías están plenas de pajes y de cortesanos vestidos de seda, van de un grupo al otro buscar noticias en voz baja... Sobre las escalinatas anchas, las damas de honor afligidas se hacen grandes reverencias secando sus ojos con hermosos pañuelos bordados.
En el Invernadero, hay numerosas asambleas de médicos. Se ven, a través de los cristales, agitar sus mangas largas y negras e inclinar doctoralmente sus pelucas... El gobernador y el asistente del pequeño Delfín se pasean delante de la puerta, esperando las decisiones de la Facultad. Marmitones pasan al lado de ellos sin saludarles. El asistente jura como un pagano, el gobernador recita versos de Horacio... Y durante este tiempo, allá, del lado de las cuadras, oímos un relincho largo y lastimero. Es el alazán del pequeño Delfín de quien el palefrenero ha olvidado y que espera tristemente delante de su comedero vacío.
¿ Y el rey? ¿ Dónde está monseñor el rey?... El rey se encerró a solas en una habitación, al extremo del castillo... A las Majestades no les gusta que se las vea llorar... Para la reina, es otra cosa... Sentada a la cabecera del pequeño Delfín, tiene su bello rostro bañado por lágrimas, y solloza muy alto delante de todos.
En su litera de encajes, el pequeño Delfín reposa, con los ojos cerrados, más blanco que los cojines que lo entornan. Creemos que duerme; ¡ pero no! El pequeño Delfín no duerme... Se vuelve hacia su madre, y, viendo que llora, le dice:
_" ¿ Señora reina, por qué llora? ¿ Acaso considera realmente que yo me voy a morir? "
La reina intenta responder. Los sollozos le impiden hablar.
_" Pues no llore, señora reina; usted olvida que soy el Delfín, y que los Delfines no pueden morir así... "
La reina solloza todavía más, y el pequeño Delfín comienza a asustarse:
" ¡ _No, no quiero que la muerte venga buscarme, y sabré impedirle llegar hasta aquí... ¡ Qué se haga venir sin demora cuarenta lanceros muy fuerte para hacer guardia alrededor de nuestra cama!... ¡ Qué cien gruesos cañones velen noche y día, con la mecha encendida, bajo nuestras ventanas! ¡ Y pobre de la muerte, si se atreve a acercársenos!... "
Para complacer al niño real, la reina hace un signo.
Sin demora, se oyen los gruesos cañones que ruedan en el patio; y cuarenta grandes lanceros, sable al puño, vienen para colocarse alrededor de la habitación. Esto son viejos soldados de bigotes grises. El pequeño Delfín aplaude viéndolos. Reconoce a uno y lo llama:
_" ¡ Lorenés! ¡ Lorenés! "
El soldado da un paso hacia la cama:
_"Te quiero mucho, mi viejo Lorenés haz ver un poco tu gran sable... ¿ Si la muerte quiere tomarme, habrá que matarle ¿no?? "
Lorenés responde:
_"Sí, monseñor... "
Y dos gruesas lágrimas fluyen sobre sus mejillas curtidas.
En ese momento, el capellán se acerca al pequeño Delfín y le habla largo tiempo en voz baja mostrándole un Crucifijo. El pequeño Delfín lo escucha de un aire muy asombrado, luego de repente lo interrumpe:
_"Comprendo bien lo que usted me dice, señor abad; ¿ pero por fin acaso mi amigo Beppo no podría morir en mi sitio, consagrándosele mucho dinero?... "
El capellán continúa hablándole en voz baja, y el pequeño Delfín lo mira con aire cada vez más asombrado.
Cuando el capellán acabó, el pequeño Delfín prosigue con un grueso suspiro:
_" Todo lo que usted me dice aquí es muy triste, señor abad, pero una cosa me consuela, es que allá arriba, en el paraíso de las estrellas, todavía voy a ser el Delfín... Sé que el buen Dios es mi primo y no puede dejar de tratarme según mi rango. "
Luego añade, volviéndose hacia su madre:
" ¡ Qué me traigan mis vestidos más bellos, mi jubón de armiño blanco y mis escarpines de terciopelo! Quiero hacerme valer para los ángeles y entrar en el paraíso en traje de Delfín. "
Por tercera vez, el capellán se inclina hacia el pequeño Delfín y le habla largamente en voz baja... En medio de su discurso, el niño real lo interrumpe con cólera:
_"¡Pero entonces, de qué me vale ser Delfín, eso no es nada?! "
Y, sin querer oír algo más, el pequeño Delfín se vuelve hacia la muralla, y llora amargamente.
Alphonse Daude LETTRES DE MON MOULIN
Todo el castillo está en conmoción... Chambelanes, mayordomos, suben y descienden corriendo las escaleras de mármol... Las galerías están plenas de pajes y de cortesanos vestidos de seda, van de un grupo al otro buscar noticias en voz baja... Sobre las escalinatas anchas, las damas de honor afligidas se hacen grandes reverencias secando sus ojos con hermosos pañuelos bordados.
En el Invernadero, hay numerosas asambleas de médicos. Se ven, a través de los cristales, agitar sus mangas largas y negras e inclinar doctoralmente sus pelucas... El gobernador y el asistente del pequeño Delfín se pasean delante de la puerta, esperando las decisiones de la Facultad. Marmitones pasan al lado de ellos sin saludarles. El asistente jura como un pagano, el gobernador recita versos de Horacio... Y durante este tiempo, allá, del lado de las cuadras, oímos un relincho largo y lastimero. Es el alazán del pequeño Delfín de quien el palefrenero ha olvidado y que espera tristemente delante de su comedero vacío.
¿ Y el rey? ¿ Dónde está monseñor el rey?... El rey se encerró a solas en una habitación, al extremo del castillo... A las Majestades no les gusta que se las vea llorar... Para la reina, es otra cosa... Sentada a la cabecera del pequeño Delfín, tiene su bello rostro bañado por lágrimas, y solloza muy alto delante de todos.
En su litera de encajes, el pequeño Delfín reposa, con los ojos cerrados, más blanco que los cojines que lo entornan. Creemos que duerme; ¡ pero no! El pequeño Delfín no duerme... Se vuelve hacia su madre, y, viendo que llora, le dice:
_" ¿ Señora reina, por qué llora? ¿ Acaso considera realmente que yo me voy a morir? "
La reina intenta responder. Los sollozos le impiden hablar.
_" Pues no llore, señora reina; usted olvida que soy el Delfín, y que los Delfines no pueden morir así... "
La reina solloza todavía más, y el pequeño Delfín comienza a asustarse:
" ¡ _No, no quiero que la muerte venga buscarme, y sabré impedirle llegar hasta aquí... ¡ Qué se haga venir sin demora cuarenta lanceros muy fuerte para hacer guardia alrededor de nuestra cama!... ¡ Qué cien gruesos cañones velen noche y día, con la mecha encendida, bajo nuestras ventanas! ¡ Y pobre de la muerte, si se atreve a acercársenos!... "
Para complacer al niño real, la reina hace un signo.
Sin demora, se oyen los gruesos cañones que ruedan en el patio; y cuarenta grandes lanceros, sable al puño, vienen para colocarse alrededor de la habitación. Esto son viejos soldados de bigotes grises. El pequeño Delfín aplaude viéndolos. Reconoce a uno y lo llama:
_" ¡ Lorenés! ¡ Lorenés! "
El soldado da un paso hacia la cama:
_"Te quiero mucho, mi viejo Lorenés haz ver un poco tu gran sable... ¿ Si la muerte quiere tomarme, habrá que matarle ¿no?? "
Lorenés responde:
_"Sí, monseñor... "
Y dos gruesas lágrimas fluyen sobre sus mejillas curtidas.
En ese momento, el capellán se acerca al pequeño Delfín y le habla largo tiempo en voz baja mostrándole un Crucifijo. El pequeño Delfín lo escucha de un aire muy asombrado, luego de repente lo interrumpe:
_"Comprendo bien lo que usted me dice, señor abad; ¿ pero por fin acaso mi amigo Beppo no podría morir en mi sitio, consagrándosele mucho dinero?... "
El capellán continúa hablándole en voz baja, y el pequeño Delfín lo mira con aire cada vez más asombrado.
Cuando el capellán acabó, el pequeño Delfín prosigue con un grueso suspiro:
_" Todo lo que usted me dice aquí es muy triste, señor abad, pero una cosa me consuela, es que allá arriba, en el paraíso de las estrellas, todavía voy a ser el Delfín... Sé que el buen Dios es mi primo y no puede dejar de tratarme según mi rango. "
Luego añade, volviéndose hacia su madre:
" ¡ Qué me traigan mis vestidos más bellos, mi jubón de armiño blanco y mis escarpines de terciopelo! Quiero hacerme valer para los ángeles y entrar en el paraíso en traje de Delfín. "
Por tercera vez, el capellán se inclina hacia el pequeño Delfín y le habla largamente en voz baja... En medio de su discurso, el niño real lo interrumpe con cólera:
_"¡Pero entonces, de qué me vale ser Delfín, eso no es nada?! "
Y, sin querer oír algo más, el pequeño Delfín se vuelve hacia la muralla, y llora amargamente.
Alphonse Daude LETTRES DE MON MOULIN


