22 julio, 2007
Escuela para padres
Por el ventanal entra un tibio rayo de sol que me calienta débilmente, mi perro me acompaña soñoliento, estoy leyendo Vencer la dependencia de Pía Mellody.
Últimamente me interesan los temas de psicología, un aspecto de la vida que siempre consideré medicina para los locos. Que equivocado por Dios...
He llegado a la conclusión que ser padres es tener un poder ilimitado sobre los hijos, seres indefensos, dependientes, frágiles emocionalmente. Que de errores que podemos cometer con ellos.... y los efectos siempre negativos los vienen a descubrir en la adultez.
Las palabras dichas, las acciones cometidas delante de nuestros hijos, son la "enseñanza" que adquieren y que queda grabada en el subconsciente. Nos ven actuar e inconscientemente guardan el modelo que desarrollarán en la edad adulta.
Todos los traumas que tenemos los adultos vienen de allí, de lo que vimos, de lo que escuchamos en nuestra infancia. Pero, además, de lo que sufrimos de parte de nuestros padres, abuelos, educadores, guardadores, ya sea daños (pena, dolor, vergüenza, humillación, abandono) ocasionados voluntariamente o involuntarios. Los padres piensan que están haciendo lo mejor para sus hijos, gran error.
Con algunas simples preguntas se puede descubrir si sufrimos de dependencia emocional;
Usted desea hacerle placer a todo el mundo?
Usted se siente incapaz de decir no?
Usted está sujeto a tener reacciones excesivas: vergüenza, cólera o angustia?
Usted vive sólo pasiones dolorosas?
Entonces sin duda sufre de dependencia emocional.
En el inicio en la infancia los traumatismos a veces olvidados, subestimados, aparecen en la adultez causando perturbaciones en nuestro carácter.
Me pregunto si fui un buen padre con mis hijos. El resultado está en ellos, su forma de relacionarse con el mundo. Pero es probable que haya cometido errores, este libro llegó tarde a mi vida, llegó después que los he criado.


